La última reunión anual de ONTOX destaca cinco años de avances en toxicología de nueva generación sin experimentación animal

Bruselas, Bélgica – 19 de octubre de 2026 – El proyecto ONTOX celebró su quinta y última reunión anual los días 30 de septiembre y 1 de octubre de 2026 en la Vrije Universiteit Brussel. El encuentro reunió a la comunidad de ONTOX para hacer balance de más de cinco años de investigación colaborativa y debatir cómo los conocimientos, métodos, herramientas computacionales y redes científicas desarrollados durante el proyecto pueden tener continuidad más allá de su finalización oficial, prevista para el 31 de octubre de 2026.

Desde 2021, ONTOX ha reunido a 19 socios de Europa y Estados Unidos con el objetivo de impulsar las metodologías de nuevo enfoque (NAM, por sus siglas en inglés) para la evaluación de la toxicidad por exposición repetida y apoyar la transición hacia enfoques de evaluación de la seguridad química más relevantes para la salud humana y libres de experimentación animal. El proyecto está financiado por el programa de investigación e innovación Horizonte 2020 de la Unión Europea en virtud del acuerdo de subvención n.º 963845.

El proyecto ha abordado seis efectos adversos toxicológicos que afectan al hígado, los riñones y el cerebro en desarrollo, combinando conocimientos biológicos, toxicológicos, químicos y cinéticos con métodos in vitro, modelización computacional, ontologías e inteligencia artificial. La última reunión anual permitió reunir estas diferentes líneas de trabajo y revisar tanto los avances logrados como los retos pendientes para su desarrollo, validación, implementación y aceptación regulatoria.

Entre los socios del consorcio se encuentra ProtoQSAR, empresa española ubicada en Paterna (Valencia), especializada en toxicología computacional y métodos in silico alternativos a la experimentación animal. Su participación en ONTOX ha incluido el desarrollo de herramientas como DockTox y ECCS-DT, así como la aplicación de modelos de su plataforma ProtoPRED® para la predicción de propiedades fisicoquímicas y de absorción, distribución, metabolismo y excreción (ADME), contribuyendo a 11 publicaciones científicas. Además, estas herramientas forman ya parte del ONTOX Hub, la plataforma que reúne los resultados del proyecto: las propias herramientas, los servicios del marketplace y, a medida que estén disponibles, los datos. Paralelamente, su colaboración en el clúster ASPIS se refleja en 4 publicaciones científicas. Estas aportaciones consolidan su compromiso con el desarrollo de métodos alternativos para la evaluación de la seguridad química sin el uso de animales en el laboratorio.

Del conocimiento biológico a la evaluación del riesgo

Uno de los temas centrales de la reunión final fue cómo los diferentes componentes científicos desarrollados en ONTOX pueden contribuir a la transición desde la identificación de peligros hacia la evaluación del riesgo de nueva generación (NGRA, por sus siglas en inglés).

El primer día siguió deliberadamente esta progresión. Las sesiones abordaron los ámbitos biológico, toxicológico, químico, cinético y de integración de datos del marco de trabajo de ONTOX, seguidos de las NAM específicas para órganos, centradas en la hepatotoxicidad, la nefrotoxicidad y la neurotoxicidad del desarrollo. Posteriormente, una sesión específica, «Del peligro a la evaluación del riesgo», se centró en cómo estas diferentes fuentes de evidencia pueden comenzar a respaldar aplicaciones de evaluación del riesgo. El programa incluyó una visión general de la estrategia de ONTOX para la evaluación del riesgo y su implementación, la presentación de casos de estudio de ONTOX, un debate sobre el concepto emergente de evaluación probabilística del riesgo de ONTOX (OPRA) y una demostración de ToxIndex, una herramienta basada en inteligencia artificial para la predicción de peligros y riesgos toxicológicos.

El enfoque basado en casos de estudio ha sido especialmente importante para analizar cómo los datos experimentales obtenidos mediante NAM, las predicciones computacionales, la información cinética, el conocimiento mecanístico y la evidencia existente pueden integrarse para abordar cuestiones concretas relacionadas con la seguridad química. OPRA, que todavía se encuentra en una fase inicial de desarrollo, explora cómo estas diferentes fuentes de evidencia podrían combinarse en el futuro dentro de un marco probabilístico más estructurado, teniendo en cuenta explícitamente la incertidumbre y la variabilidad.

El consorcio ONTOX también ha desarrollado y/o aplicado un ecosistema más amplio de recursos computacionales, entre los que se incluyen ToxIndex y ToxTransformer, plataformas de inteligencia artificial agéntica que ofrecen apoyo en toxicología regulatoria; SysRev, una plataforma asistida por inteligencia artificial que agiliza la revisión sistemática de la literatura científica; DockToxDockTox, una plataforma de acoplamiento molecular automatizado; VEGA QSAR, parte del conjunto de herramientas VEGAHUB, que proporciona modelos computacionales para predecir propiedades químicas y parámetros toxicológicos; ECCS-DT, un flujo de trabajo computacional para clasificar moléculas pequeñas según su mecanismo predominante de eliminación; QSAR Physchem, un conjunto de modelos para la predicción de propiedades fisicoquímicas, entre los que se incluyen modelos de ProtoPRED®; LLEMY, un sistema basado en grandes modelos de lenguaje (LLM, por sus siglas en inglés) para explorar mapas moleculares; y NeuroTox-KPGT, una herramienta automatizada de inteligencia artificial que transforma datos brutos de bioactividad de ChEMBL en modelos optimizados de aprendizaje profundo para predecir eventos moleculares iniciadores. Junto con los mapas fisiológicos, las redes de rutas de resultados adversos, los modelos cinéticos, los datos experimentales obtenidos mediante NAM y los casos de estudio del proyecto, estos recursos proporcionan una base científica para continuar su evaluación, perfeccionamiento y aplicación más allá del proyecto.

«ONTOX nació con la ambición de conectar diferentes tipos de evidencia científica en un marco práctico para evaluar la seguridad química mediante enfoques relevantes para la salud humana y sin experimentación animal. Cinco años después, hemos desarrollado métodos, casos de estudio y herramientas computacionales que demuestran cómo puede llevarse a cabo esta integración en la práctica. Por tanto, nuestra reunión final no representa simplemente la conclusión de un proyecto, sino también un traspaso de conocimientos y resultados. El siguiente reto consiste en seguir probando, perfeccionando y evaluando estos enfoques, así como en apoyar su utilización más amplia en los ámbitos científico y regulatorio», afirmó el profesor Mathieu Vinken, coordinador de ONTOX en la Vrije Universiteit Brussel.

De la investigación a la implementación

La reunión final también hizo especial hincapié en la innovación, el impacto, la sostenibilidad y la aceptación regulatoria. El programa incluyó debates sobre servicios innovadores para la seguridad química, sostenibilidad mediante la colaboración, el clúster ASPIS y la ASPIS Academy, las políticas relacionadas con las NAM y la transferencia de los resultados de investigación hacia su aceptación regulatoria. Estos debates reflejaron un mensaje importante surgido de ONTOX: la innovación científica por sí sola no es suficiente para transformar la evaluación de la seguridad química. Los nuevos enfoques requieren contextos de uso claramente definidos, documentación transparente, una evaluación rigurosa de su rendimiento y un diálogo continuo entre investigadores, organismos reguladores, industria y otros usuarios finales. El ONTOX Hub se está desarrollando para ayudar a mantener el acceso a los resultados y conocimientos especializados del proyecto, incluidos los recursos sobre NAM y NGRA, las herramientas computacionales, los conocimientos y los servicios generados por el consorcio.

El segundo día continuó centrándose en la sostenibilidad, con sesiones específicas dedicadas a la gestión de datos y el control de calidad, la difusión, la explotación de resultados, la comunicación, la coordinación y las aportaciones del Comité Asesor Científico.

«ONTOX ha logrado importantes avances en la conexión de la ciencia mecanística con la evaluación del riesgo y en la exploración de cómo las herramientas computacionales y basadas en inteligencia artificial pueden contribuir a integrar evidencias cada vez más complejas. Al mismo tiempo, será esencial continuar trabajando en la validación, la transparencia y el diálogo regulatorio antes de que muchos de estos enfoques puedan alcanzar una utilización más amplia. Los jóvenes investigadores que se han formado a través de ONTOX constituyen una parte especialmente importante de este legado, ya que continuarán probando, mejorando e implementando estos métodos», señaló el Dr. Paul Whaley, de la Universidad de Lancaster, Reino Unido.

El final del proyecto, pero no de su impacto científico

ONTOX finalizará oficialmente el 31 de octubre de 2026, pero muchas de las cuestiones científicas, herramientas y colaboraciones establecidas durante el proyecto tendrán continuidad. El legado del proyecto no reside en un único método o plataforma computacional, sino en la combinación de conocimiento mecanístico, NAM experimentales, enfoques computacionales, información cinética, casos de estudio, conceptos de evaluación del riesgo, formación y colaboración interdisciplinar.

Al integrar todos estos elementos, ONTOX ha contribuido a establecer las bases científicas necesarias para una transición a largo plazo hacia una evaluación de la seguridad química más transparente, fundamentada en mecanismos biológicos, relevante para la salud humana y libre de experimentación animal, tanto en Europa como a escala internacional.