¿Son realmente más productivas las empresas que utilizan inteligencia artificial? Un estudio con más de 62.000 empresas españolas lo analiza junto a Agencia IA Oviedo

La inteligencia artificial ya forma parte del día a día de muchas empresas, pero la pregunta sigue siendo la misma: ¿realmente mejora la productividad y los resultados? La respuesta empieza a estar respaldada por datos a gran escala y, además, con evidencia obtenida directamente de compañías españolas.

Un estudio publicado en 2026 en la revista científica Telecommunications Policy analizó 62.525 empresas españolas mediante información financiera, web scraping y modelos de lenguaje para identificar su grado de adopción de inteligencia artificial. Entre sus autores se encuentra María R. Vicente, investigadora de la Universidad de Oviedo, lo que aporta además una conexión directa con Asturias.

Los resultados son relevantes para cualquier empresa que se esté planteando cómo incorporar esta tecnología. Las compañías que utilizaban IA presentaban aproximadamente entre un 53 % y un 55 % más de ventas que empresas comparables que no la habían adoptado, alrededor de un 48 % más de valor añadido y un crecimiento anual de ventas entre un 9 % y un 13 % superior. El estudio no demuestra que una herramienta de IA vaya a elevar automáticamente las ventas de una empresa en esos porcentajes, pero sí encuentra una relación significativa entre adopción, integración y mejores indicadores de rendimiento.

Trasladar esos resultados al tejido empresarial asturiano exige, precisamente, pasar del dato general al análisis de cada compañía: qué procesos tiene, dónde pierde tiempo y en qué puntos una solución de IA podría generar un retorno real. Ahí encaja el trabajo de Agencia IA Oviedo, una firma especializada en ayudar a empresas de Oviedo y Asturias a identificar dónde puede aportar valor la inteligencia artificial antes de implantarla. Su enfoque combina consultoría, análisis de procesos, automatización, integraciones y desarrollo de soluciones a medida, evitando que la adopción se limite a contratar herramientas sin una estrategia clara detrás.

Cuanto mayor es la integración de IA, mejores son los resultados

Uno de los hallazgos más interesantes de la investigación es que no parece importar únicamente utilizar inteligencia artificial, sino la intensidad con la que se integra dentro de la empresa. Las compañías que aplicaban IA en más funciones registraban una prima todavía mayor: entre un 74 % y un 76 % en ventas y hasta un 67 % en valor añadido frente a compañías comparables con menor integración.

La conclusión es importante porque desplaza el debate desde la herramienta hacia el proceso. Disponer de ChatGPT, Copilot u otras plataformas puede ser útil, pero el impacto empresarial depende de si la tecnología se aplica a problemas concretos: tareas administrativas, tratamiento de documentación, análisis de información, atención al cliente, procesos comerciales, generación de informes o automatización de trabajos repetitivos.

Por eso, una de las primeras tareas de una agencia especializada no debería ser proponer tecnología, sino detectar dónde existe una oportunidad real. En la práctica, eso implica estudiar qué tareas consumen más tiempo, dónde se producen cuellos de botella, qué operaciones se repiten y qué sistemas ya utiliza la compañía para plantear integraciones que no obliguen a rehacer toda su infraestructura.

Asturias todavía tiene margen para crecer en adopción de inteligencia artificial

Los datos de adopción muestran que Asturias todavía se encuentra por debajo de la media nacional. Según la Encuesta sobre el uso de TIC y comercio electrónico en las empresas del Instituto Nacional de Estadística, en el primer trimestre de 2025 el 15,39? las empresas asturianas de diez o más empleados utilizaba tecnologías de inteligencia artificial. La media española se situaba en el 21,14 %.

Entre las empresas asturianas de menos de diez trabajadores, el porcentaje alcanzaba el 12,90 %. Además, el dato de las compañías de diez o más empleados había sido del 11,53 % un año antes, por lo que la adopción está avanzando, aunque todavía existe distancia respecto al conjunto de España.

El tejido empresarial asturiano ofrece además un campo amplio para este tipo de aplicaciones. El Directorio Central de Empresas del INE contabilizaba 64.608 empresas activas en Asturias a 1 de enero de 2025, con presencia relevante de comercio, hostelería, industria, construcción y otros servicios. Son sectores donde una parte de las tareas administrativas, comerciales o de atención puede beneficiarse de automatizaciones y asistentes especializados cuando el caso de uso está bien definido.

De experimentar con IA a integrarla en el funcionamiento de la empresa

Para una pyme de Oviedo, incorporar inteligencia artificial no tiene por qué significar una gran inversión inicial. En muchos casos el primer paso consiste en analizar el funcionamiento actual y encontrar tareas concretas donde exista un retorno claro en tiempo, capacidad de respuesta o reducción de trabajo manual.

Ahí es donde Agencia IA Oviedo amplía su papel más allá de una simple recomendación de herramientas. La propuesta incluye consultoría e ingeniería de IA, automatización de procesos, desarrollo de agentes y asistentes, chatbots, integraciones con herramientas ya utilizadas por la empresa y soluciones personalizadas para distintas áreas de negocio. El objetivo es que la tecnología se conecte con procesos reales y pueda medirse por el resultado que produce, no por el número de aplicaciones contratadas.

Este tipo de enfoque también ayuda a evitar uno de los problemas más frecuentes en la adopción de IA: la dispersión. Es habitual que distintos departamentos prueben herramientas por separado sin criterios comunes, generando duplicidades, costes innecesarios o procesos que siguen dependiendo de tareas manuales aunque ya exista tecnología para automatizarlos.

La formación sigue siendo una pieza crítica

La tecnología, por sí sola, no garantiza mejores resultados. Una empresa puede disponer de buenos sistemas y obtener poco rendimiento si las personas que los utilizan no saben aplicarlos a su puesto de trabajo, comprobar sus resultados o detectar cuándo una respuesta necesita revisión humana.

En Asturias, donde la adopción empresarial de estas tecnologías todavía se sitúa por debajo de la media nacional, esa capacitación adquiere una importancia añadida: no solo se trata de incorporar herramientas, sino de conseguir que los equipos sepan utilizarlas en tareas concretas y con criterios comunes. De ahí que las formaciones de inteligencia artificial en Oviedo tengan más sentido cuando parten de situaciones reales de la empresa. Trabajar con documentos, preparar informes, analizar información, automatizar tareas administrativas, apoyar procesos comerciales o utilizar asistentes para acelerar determinadas funciones son ejemplos que pueden adaptarse a cada departamento.

Agencia IA Oviedo plantea esta formación con un enfoque práctico y vinculado al trabajo cotidiano, combinando talleres, cursos y sesiones orientadas a equipos. La diferencia frente a una formación genérica está en partir de los procesos, herramientas y necesidades de la propia organización, de modo que el aprendizaje pueda trasladarse después al día a día.

La formación también adquiere relevancia desde el punto de vista del uso responsable. A medida que la IA entra en más procesos, las empresas necesitan establecer criterios sobre qué información puede introducirse en una herramienta, cómo validar resultados, qué tareas requieren supervisión y quién asume la responsabilidad final sobre una decisión.

El reto no es utilizar más IA, sino utilizarla mejor

Los datos del estudio publicado en Telecommunications Policy muestran una asociación clara entre la adopción de inteligencia artificial y mejores resultados empresariales, pero también dejan una enseñanza más útil para las pymes: la intensidad y la forma de integración importan.

No se trata de automatizar todo ni de sustituir procesos que ya funcionan. Se trata de identificar dónde la inteligencia artificial puede ahorrar tiempo, mejorar una operación, facilitar el acceso a información o ayudar a un equipo a trabajar con mayor capacidad.

Para las empresas de Oviedo y del conjunto de Asturias, el margen de adopción sigue siendo considerable. La combinación de un tejido empresarial amplio, un porcentaje de uso todavía inferior a la media española y una oferta cada vez más especializada de consultoría, desarrollo y formación crea un escenario en el que la IA puede pasar de ser una herramienta experimental a convertirse en parte de procesos concretos del negocio.

La pregunta, por tanto, empieza a cambiar. Ya no es únicamente si una empresa debería utilizar inteligencia artificial, sino en qué procesos tiene sentido hacerlo, cómo integrarla con lo que ya utiliza y qué resultados concretos espera conseguir. Esa diferencia entre probar tecnología e implantarla con criterio puede ser, precisamente, la que determine su impacto real.