Con tan solo 23 años, Juan Carlos Segura Ponce tomó una decisión que marcaría el inicio de su trayectoria como emprendedor: crear una agencia de marketing digital bajo su propio nombre.
No quería construir una empresa sin rostro. Quería que cada cliente supiera quién estaba detrás de cada estrategia, cada decisión y cada compromiso. Cinco años después, aquel proyecto ha evolucionado trabajando junto a empresas de distintos sectores, empresarios y clubes de fútbol profesional, manteniendo intacta la filosofía con la que nació: cercanía, honestidad e implicación en cada proyecto.
Hace cinco años decidiste emprender. Si hoy pudieras sentarte delante de aquel chico de 23 años, ¿qué le dirías?
Le diría que disfrutara mucho más del camino.
Cuando empecé, sentía que todo tenía que suceder muy deprisa. Quería conseguir clientes, crecer y demostrarme que había tomado la decisión correcta. Con el tiempo entendí que las cosas verdaderamente importantes necesitan tiempo. La confianza no se gana en una reunión ni en una campaña; se construye con constancia, compromiso y resultados.
También le diría que no tuviera miedo a equivocarse. Muchas de las decisiones que más me hicieron crecer nacieron de errores que, con el tiempo, terminaron convirtiéndose en grandes aprendizajes.
Y, sobre todo, le daría las gracias por haber sido valiente. Porque si aquel día hubiera dejado que el miedo decidiera por mí, probablemente hoy no estaría dedicándome a una profesión que realmente me apasiona.
¿Por qué decidiste crear una agencia con tu propio nombre?
Porque nunca quise esconderme detrás de un nombre comercial. Quería construir una reputación con mi propio nombre.
También había una razón muy personal. Siempre he sentido un profundo orgullo por mi familia y raíces, y quería que los apellidos fueran la bandera de todo aquello que construyera profesionalmente. No buscaba que se conociera únicamente el nombre de una empresa; quería que, cuando alguien hablara de mi trabajo, supiera quién era la persona que había detrás..
Crear una agencia de marketing digital con mi nombre fue una forma de decir: «Aquí estoy yo. Si las cosas salen bien, lo celebraremos juntos. Y si aparecen dificultades, seré el primero en dar la cara».
Mi nombre representa mi palabra, los valores y la forma en la que entiendo esta profesión. No sé dónde estará la agencia dentro de diez años, pero sí tengo claro cómo me gustaría que me recordaran: como alguien que cumplió lo que prometía, trabajó con honestidad y trató cada proyecto como si fuera suyo.
Ese, para mí, siempre será el mayor reconocimiento.
Has trabajado con empresas de distintos sectores y con clubes de fútbol profesional. ¿Qué ha significado esa experiencia para ti?
Ha sido el mayor aprendizaje de mi carrera.
He tenido la oportunidad de trabajar con empresarios con décadas de experiencia, emprendedores que apostaron todo por una idea y con organizaciones que depositaron en mí una enorme confianza. Cuando descubres la historia que hay detrás de cada proyecto, entiendes que ya no trabajas únicamente con una marca, sino con años de esfuerzo, sacrificio e ilusión.
El fútbol profesional también transformó mi forma de entender esta profesión. Poder formar parte del día a día de distintos clubes y aportar mi trabajo a proyectos con tanta historia y exigencia ha sido una experiencia que nunca imaginé cuando decidí emprender.
Todo ello me confirmó algo que hoy considero esencial: el marketing no va solo de campañas o estrategias; va de personas. Y cuando alguien confía en ti para ayudarle a crecer, esa confianza se convierte en una responsabilidad.
¿Cómo imaginas los próximos años?
Los imagino con la misma ilusión con la que decidí comenzar esta aventura, pero con una visión mucho más amplia y la experiencia que solo dan los años.
Quiero seguir creciendo de manera gradual, afrontar proyectos cada vez más ambiciosos y expandir servicios a nivel internacional.
Me motiva pensar que una agencia nacida en España pueda dejar su huella en proyectos de cualquier parte del mundo sin perder la cercanía y el compromiso que siempre me han definido.
Mi mayor ilusión es mirar atrás dentro de cinco años y sentir que las personas que confiaron en mí acertaron al hacerlo. Que el trabajo realizado haya dejado una huella positiva en sus proyectos y que mi nombre siga asociado a tres valores que considero irrenunciables: compromiso, credibilidad y confianza.
Cinco años son solo el principio
Cuando emprendí, pensaba que el mayor reto sería conseguir clientes.
Hoy sé que el verdadero reto era construir una reputación.
Durante estos años he comprobado que las empresas pueden crecer, los mercados cambiar y las tendencias evolucionar. Sin embargo, hay principios que nunca pasan de moda: cumplir la palabra dada, implicarse de verdad y cuidar la confianza que otras personas depositan en ti.
Ese ha sido el cimiento sobre el que he construido estos primeros años y también será la base de los próximos.
Porque, al final, el éxito no se mide únicamente por el crecimiento de una empresa, sino por la confianza que eres capaz de generar y mantener con el paso del tiempo. Si dentro de otros cinco años mi nombre sigue transmitiendo compromiso, honestidad y credibilidad, sentiré que todo este camino habrá merecido la pena.
Más info: juancarlosseguraponce.com
