El interés por el metabolismo y la composición corporal ha evolucionado hacia planteamientos cada vez más individualizados, en los que los hábitos, los objetivos y las características de cada persona adquieren un papel relevante. Frente a soluciones generalizadas, surgen enfoques que buscan analizar cada caso antes de establecer las pautas de acompañamiento. Desde Gandía, Natalia Abushaar, bioquímica y fundadora de Biocell by Natali Domna, desarrolla una propuesta basada en la bioactivación metabólica y en una visión personalizada del adelgazamiento.
Su proyecto parte de una premisa que define su forma de trabajar: comprender a la persona antes de plantear un protocolo. Desde Biocell Gandía, Natalia Abushaar aborda así cuestiones relacionadas con el metabolismo, la composición corporal, los hábitos y el cuidado estético desde una perspectiva individualizada.
Natalia, la bioquímica constituye la base de su perfil profesional. ¿Cómo ha influido esta formación en su manera de comprender el metabolismo y abordar el adelgazamiento?
Mi formación como bioquímica ha determinado por completo mi manera de entender el organismo y, especialmente, el metabolismo humano.La bioquímica nos permite comprender qué sucede dentro de nuestras células, cómo se obtiene y utiliza la energía y qué mecanismos hormonales, enzimáticos y metabólicos intervienen en la regulación del peso corporal.A lo largo de mi trayectoria profesional he observado que muchas personas llegan después de haber probado numerosas dietas y tratamientos sin conseguir resultados satisfactorios o, sobre todo, sin lograr mantenerlos en el tiempo.
Esto me llevó a plantearme una cuestión fundamental: ¿por qué seguimos intentando modificar el peso sin comprender primero los mecanismos que intervienen en su regulación? El adelgazamiento no puede reducirse exclusivamente a una cuestión de calorías. Aunque el balance energético es determinante, existen múltiples factores que influyen en él: la regulación hormonal del apetito, la sensibilidad a la insulina, la composición corporal, el descanso, el estrés y las adaptaciones metabólicas del organismo. Mi enfoque consiste en estudiar esos mecanismos antes de intervenir. No se trata únicamente de conseguir que una persona pierda peso, sino de comprender qué está condicionando su metabolismo y cómo podemos actuar sobre esos factores.Esa es la diferencia entre abordar únicamente el resultado visible y estudiar los procesos biológicos que hay detrás.
La propuesta de Biocell gira alrededor del concepto de bioactivación metabólica. ¿Qué significa exactamente este término y qué elementos comprende?
La bioactivación metabólica es el concepto sobre el que hemos desarrollado nuestra metodología de trabajo en Biocell. Para nosotros, representa una manera de abordar el metabolismo desde el conocimiento de los procesos bioquímicos, fisiológicos y celulares que intervienen en la regulación energética y la composición corporal. Es importante comprender que el metabolismo no es un mecanismo que simplemente esté encendido o apagado. Es una compleja red de reacciones bioquímicas que se adapta continuamente a las necesidades del organismo. Por eso, cuando hablamos de bioactivación metabólica, no nos referimos a acelerar indiscriminadamente el metabolismo, sino a identificar los factores que pueden estar condicionando su funcionamiento y establecer estrategias personalizadas para optimizar la salud metabólica. Nuestro planteamiento integra diferentes áreas: el estudio de la composición corporal, la valoración nutricional, la regulación hormonal, la salud digestiva, los hábitos de vida y, cuando está indicado, el análisis de determinados parámetros bioquímicos.También prestamos especial atención a la función muscular, ya que el tejido muscular desempeña un papel fundamental en la utilización de glucosa y en la salud metabólica. La bioactivación metabólica, tal como la aplicamos en Biocell, es una metodología propia de valoración e intervención personalizada, no un procedimiento médico único ni una técnica aislada.
Una de las ideas centrales de su enfoque consiste en entender a la persona antes de plantear cómo adelgazar. ¿Qué aspectos se analizan antes de establecer un protocolo personalizado?
Hay una premisa que considero esencial en nuestro trabajo: antes de tratar el peso, tenemos que comprender a la persona.
Dos personas pueden tener exactamente el mismo peso, la misma altura e incluso un índice de masa corporal similar y, sin embargo, presentar situaciones metabólicas completamente diferentes. Por eso, nuestra primera fase consiste en realizar una valoración individualizada. Estudiamos la historia de evolución del peso, los antecedentes personales, los tratamientos previos, la composición corporal, los hábitos alimentarios, la actividad física, el descanso y los posibles factores relacionados con la regulación metabólica. Prestamos atención a aspectos como la resistencia a la insulina, las alteraciones tiroideas, los cambios hormonales o las dificultades en la regulación del apetito, siempre mediante la valoración y las pruebas correspondientes cuando están indicadas. También valoramos la salud digestiva y los posibles síntomas asociados, porque el sistema gastrointestinal participa activamente en la regulación del apetito, la absorción de nutrientes y numerosas señales metabólicas.Cuando resulta pertinente, incorporamos información de pruebas bioquímicas y otros estudios específicos, interpretados dentro de su contexto. Pero hay algo especialmente importante: no buscamos únicamente identificar cuánto peso necesita perder una persona, sino entender qué factores están dificultando que alcance y mantenga una composición corporal saludable. A partir de ahí, establecemos objetivos realistas y desarrollamos un protocolo individualizado, con seguimiento y ajustes según la evolución.
Los hábitos pueden tener un peso importante a la hora de abordar un objetivo relacionado con la composición corporal. ¿Qué relevancia tienen la alimentación, el descanso, las rutinas y el estilo de vida dentro de este proceso?
Son fundamentales, porque el metabolismo no funciona de manera independiente de nuestra vida cotidiana.Nuestro organismo responde constantemente a lo que comemos, cuánto nos movemos, cómo dormimos y a las situaciones de estrés que experimentamos.La alimentación proporciona los nutrientes y la energía necesarios para mantener las funciones celulares. Pero no se trata únicamente de reducir calorías: debemos considerar la calidad nutricional, el aporte proteico, la distribución de las comidas y las necesidades individuales. El descanso también desempeña un papel esencial. Dormir insuficientemente puede alterar la regulación del apetito, la sensibilidad a la insulina y otros procesos fisiológicos relacionados con el metabolismo energético. La actividad física, especialmente el entrenamiento de fuerza, contribuye a preservar la masa muscular durante la pérdida de peso y a mejorar distintos indicadores de salud metabólica. Y no podemos olvidar el estrés crónico, que puede influir en la conducta alimentaria, el sueño y la regulación neuroendocrina. En Biocell entendemos que estos factores no son recomendaciones complementarias: forman parte de la intervención. Podemos disponer de las técnicas más avanzadas, pero si ignoramos la fisiología y los hábitos de la persona, estaremos abordando solo una parte del problema. Nuestra filosofía es integrar ciencia y estilo de vida para construir resultados sostenibles.
¿Qué papel desempeña el equipo de nutrición de Biocell by Natali Domna y cómo se integra su trabajo dentro de un planteamiento de bioactivación metabólica?
El equipo de nutrición desempeña un papel esencial, porque la intervención nutricional es uno de los pilares de cualquier estrategia dirigida a mejorar la composición corporal y la salud metabólica. En Biocell trabajamos desde una perspectiva multidisciplinar, donde la bioquímica, la nutrición y las distintas áreas de valoración funcional se complementan. Mi labor se centra en el planteamiento científico y metabólico de nuestra metodología, mientras que el equipo de nutrición desarrolla la valoración alimentaria, la planificación nutricional individualizada, la educación alimentaria y el seguimiento de cada persona dentro de sus competencias profesionales. No concebimos la nutrición como la simple entrega de una dieta.Buscamos comprender cómo se alimenta cada persona, cuáles son sus necesidades reales, qué dificultades encuentra y qué estrategias pueden favorecer una mejor adherencia a largo plazo.La coordinación entre profesionales nos permite revisar la evolución de la composición corporal, la respuesta al tratamiento y los hábitos adquiridos, realizando los ajustes necesarios.Además, nuestro planteamiento no se limita al número que aparece en la báscula. Nos interesa especialmente preservar la masa muscular, mejorar los hábitos y favorecer indicadores de salud metabólica.
Peso y composición corporal no son conceptos equivalentes. ¿Por qué resulta importante diferenciarlos cuando se habla de adelgazamiento y de evolución corporal?
Uno de los errores más frecuentes cuando hablamos de adelgazamiento es considerar que perder peso significa necesariamente mejorar nuestra composición corporal. Desde la bioquímica y la fisiología sabemos que no es así. El peso corporal es simplemente una cifra que engloba diferentes componentes: masa muscular, tejido adiposo, agua, masa ósea y otros tejidos. Sin embargo, lo verdaderamente relevante es comprender cómo se distribuyen esos componentes y cómo evolucionan durante un tratamiento.Una persona puede perder varios kilogramos y, al mismo tiempo, estar perdiendo una cantidad importante de masa muscular. Eso puede comprometer su capacidad funcional y dificultar el mantenimiento de los resultados.Por el contrario, otra persona puede experimentar cambios significativos en su composición corporal, reduciendo tejido adiposo y preservando o aumentando su masa muscular, sin que la báscula refleje una pérdida de peso especialmente llamativa. En Biocell prestamos especial atención a esta diferencia porque nuestro objetivo no es conseguir que una báscula marque menos, sino favorecer una composición corporal más saludable y una mejor función metabólica. El músculo es un tejido metabólicamente activo, fundamental para la utilización de glucosa, la sensibilidad a la insulina y el mantenimiento de la capacidad funcional a lo largo de la vida. Por eso, analizamos la evolución corporal desde una perspectiva más amplia, utilizando los métodos de valoración adecuados y teniendo en cuenta sus limitaciones. Adelgazar no debería significar simplemente pesar menos. Debería significar mejorar la calidad de nuestra composición corporal sin comprometer nuestra salud.
Biocell también incorpora el cuidado estético dentro de su propuesta. ¿Cómo se relacionan el metabolismo, la composición corporal y este tipo de cuidados sin confundir sus respectivos objetivos?
Para mí, la estética y la bioquímica no son disciplinas opuestas. Al contrario, comprender los procesos biológicos que tienen lugar en nuestros tejidos permite desarrollar un abordaje estético mucho más fundamentado. La piel, el tejido adiposo y el músculo forman parte de un organismo en el que intervienen continuamente procesos metabólicos, hormonales, inflamatorios y de renovación celular. La calidad de la piel, su capacidad de reparación y determinados cambios en su estructura pueden estar relacionados con factores como la edad, el estado nutricional, la exposición solar, las variaciones hormonales y las condiciones generales de salud. En Biocell hemos desarrollado un concepto que denominamos bioestética celular, basado en integrar el conocimiento de la fisiología de los tejidos con la selección individualizada de tratamientos faciales y corporales. No entendemos la estética como una sucesión de técnicas aplicadas indiscriminadamente. Antes de establecer un tratamiento, valoramos las características de la piel o del tejido corporal, sus necesidades y los objetivos que buscamos alcanzar. Ahora bien, es fundamental diferenciar las finalidades de cada intervención. La nutrición y el abordaje metabólico persiguen objetivos relacionados con la salud y la composición corporal, mientras que los tratamientos estéticos buscan mejorar aspectos concretos de la apariencia, la textura o la calidad de los tejidos. Un tratamiento estético no sustituye una intervención nutricional ni corrige por sí mismo una alteración metabólica. Nuestro diferencial consiste en no tratar la estética de forma aislada, sino en comprender la biología del tejido sobre el que estamos trabajando. Esta filosofía nos permite integrar nuestros tratamientos faciales y corporales dentro de una visión global de la persona, manteniendo siempre los objetivos y las indicaciones específicas de cada procedimiento. Porque considero que la estética del futuro no debería centrarse únicamente en lo que vemos, sino también en comprender los procesos celulares que hay detrás.
Desde su experiencia al frente de Biocell en Gandía, ¿hacia dónde considera que está evolucionando el abordaje del metabolismo y el adelgazamiento personalizado?
Creo que estamos viviendo un cambio muy importante en la manera de comprender el metabolismo y el tratamiento del exceso de peso. Durante décadas, gran parte del discurso sobre el adelgazamiento se ha centrado en comer menos y gastar más energía. Aunque el balance energético sigue siendo fundamental, hoy conocemos mucho mejor los complejos mecanismos biológicos que intervienen en su regulación.Sabemos que el tejido adiposo no es simplemente un almacén de grasa, sino un órgano endocrino activo. Que el músculo desempeña funciones metabólicas esenciales. Y que el intestino, el sistema nervioso central y las señales hormonales participan en la regulación del hambre, la saciedad y el metabolismo energético. La investigación sobre hormonas como la leptina, la grelina y el GLP-1 está transformando nuestra comprensión de estos procesos. Pero considero que el verdadero avance no está únicamente en disponer de nuevas herramientas terapéuticas, sino en aprender a seleccionar qué intervención necesita cada persona, en qué momento y con qué objetivos. Desde mi experiencia al frente de Biocell, veo que el futuro pasa por tres grandes pilares: la personalización basada en evidencia científica, la integración de diferentes disciplinas y la evaluación objetiva de los resultados. También considero fundamental incorporar el concepto de longevidad saludable. Ya no deberíamos preguntarnos únicamente cuánto peso puede perder una persona en tres meses, sino cómo podemos ayudarla a preservar su masa muscular, mantener su autonomía funcional y mejorar su salud metabólica a lo largo de los años.La tecnología y la investigación seguiráaportándonos herramientas, pero ninguna de ellas debería sustituir el criterio profesional ni la comprensión individual del organismo. En Biocell queremos formar parte de esa evolución, desarrollando una metodología que conecte el conocimiento bioquímico con la nutrición, la composición corporal y el cuidado estético personalizado. Mi visión es clara: el futuro del adelgazamiento no estará definido por la cantidad de kilos que conseguimos perder, sino por nuestra capacidad para comprender, preservar y mejorar la función metabólica a lo largo de la vida.
El proyecto desarrollado por Natalia Abushaar sitúa la individualización como uno de los ejes de su planteamiento. A través de Biocell by Natali Domna, la bioquímica desarrolla en Gandía un enfoque que busca integrar análisis personal, nutrición, bioactivación metabólica, composición corporal y cuidado estético dentro de un mismo acompañamiento. Una propuesta que plantea el adelgazamiento desde una perspectiva que va más allá de una cifra concreta en la báscula y pone el foco en comprender previamente las características, hábitos y objetivos de cada persona.
Durante años hemos intentado cambiar el cuerpo desde fuera. La ciencia nos está enseñando que primero debemos comprender lo que sucede dentro. El verdadero avance no es adelgazar más rápido, sino entender el metabolismo para conseguir resultados saludables y sostenibles». Natalia Abushaar — Bioquímica especializada en metabolismo y fundadora de Biocell by Natali Domna
