La inversión empresarial en inteligencia artificial sigue creciendo y las mejoras empiezan a aparecer: tareas que se hacen más rápido, procesos que requieren menos intervención y equipos que producen más. Aun así, solo una pequeña parte de las empresas consigue trasladar esas mejoras a resultados económicos significativos. ¿Por qué?
Muchas empresas empiezan a ver mejoras con la IA, sin que esto se traduzca al conjunto del negocio. Dos estudios publicados este verano por BCG ayudan a entender esa distancia. En CEOs Are Starting to See Value from AI. Now Comes Execution, basado en una encuesta global a 152 CEOs de empresas con al menos 500 millones de dólares de ingresos anuales, casi nueve de cada diez afirmaron haber obtenido algún beneficio en costes o ingresos en áreas concretas.
Unas semanas después, otro estudio, Look Past Productivity to Get Real Value from AI, señalaba que el 82% de los CEOs era más optimista sobre el retorno de la IA que hace un año. Sin embargo, sólo un 6% de las empresas reportó un efecto económico significativo. ¿Qué está pasando?
“Hay un dato en esos informes que me parece especialmente relevante: solo el 14% de los CEOs había definido con claridad qué efecto esperaba ver en la cuenta de resultados”, explica Maryem Sáder, Strategic Decision Advisor en Strategic-Projects. “Es decir, muchas iniciativas se ponen en marcha sin haber concretado qué resultado económico se espera conseguir. Parece obvio, pero si no hay claridad en el objetivo, no hay herramienta que valga… la herramienta no es una estrategia”.
¿Para qué se invierte?
Decir que se quiere crecer sirve de poco para tomar una decisión. Crecer puede significar aumentar facturación, mejorar margen, llegar a otro tipo de cliente o conseguir que el negocio crezca sin ampliar la estructura al mismo ritmo. Cada una de esas opciones modifica lo que merece atención o inversión.
Sólo si está bien definido el destino se podrá estudiar la situación y entender qué es lo que impide llegar hasta allí. Si se quiere mejorar el margen, por ejemplo, se debe empezar por entender qué clientes, proyectos o costes lo están condicionando. Si se quiere crecer sin aumentar la estructura, se tendrá que saber dónde se consume capacidad y qué parte de ese trabajo puede cambiar. No hace falta revisar cada rincón de la empresa, hace falta entender qué separa a la empresa de lo que quiere conseguir. A partir de ahí se podrá decidir qué cambiar y dónde invertir los recursos.
Tres horas que antes no se tenían
Una tarea que requiere cinco horas cada semana y que, con IA, pasa a hacerse en dos. El ahorro existe y es evidente: la tecnología ha hecho exactamente lo que se esperaba de ella.
“Ahora has ganado tres horas… ¿Cómo las vas a invertir?”, pregunta Sáder. “Está muy bien ahorrar horas, pero si no sabemos cuáles son las prioridades estratégicas, lo más probable es que esas horas vuelvan a llenarse con cosas urgentes y operativas.”
En Look Past Productivity to Get Real Value from AI, BCG observa que las ganancias de eficiencia suelen desaparecer cuando el tiempo liberado vuelve al trabajo habitual: si una actividad pasa a hacerse un 20% más rápido y ese tiempo no se reasigna, el beneficio se pierde. El informe apunta además a otro problema: muchas empresas siguen midiendo el éxito por horas ahorradas o tareas automatizadas, en lugar de comprobar si esas mejoras llegan a la cuenta de resultados.
Más allá de la IA
Este fenómeno no es exclusivo de la IA. De hecho, con marketing y contratación pasa lo mismo: una campaña puede traer más oportunidades y una incorporación puede descargar al equipo, pero si no se sabe para qué se quería ese crecimiento o esa capacidad adicional, el resultado acaba diluido.
“Si no sé qué empresa quiero construir, puedo invertir mucho dinero en cosas que funcionan, sólo para descubrir, a veces demasiado tarde, que estaba resolviendo el problema equivocado”, señala Sáder.
Vistas así, las cifras de BCG dejan de parecer tan contradictorias. Una herramienta puede ahorrar tiempo y una campaña puede generar oportunidades, pero sin un objetivo claro la empresa puede seguir acumulando resultados parciales sin conseguir un resultado empresarial que justifique la inversión.
Sobre Strategic-Projects
Strategic-Projects es una firma de consultoría estratégica que trabaja con empresas que necesitan decidir cómo crecer y dónde invertir, especialmente cuando los recursos ya comprometidos no ofrecen el resultado esperado.
