Retirada la primera macrogranja de pulpos del mundo en Canarias; el debate se traslada a Galicia y gana terreno internacional

El proyecto que aspiraba a convertirse en la primera granja comercial de pulpos del mundo ha llegado a su fin. La solicitud para construir una explotación de pulpos en el Puerto de Las Palmas (Gran Canaria) ha sido retirada oficialmente, poniendo fin a una iniciativa que durante cinco años ha generado debate científico, ambiental y social en torno al futuro de la acuicultura de estos cefalópodos.

La decisión, conocida a finales del pasado julio, puso fin al procedimiento administrativo iniciado en 2021. La compañía involucrada explicó entonces que el desistimiento respondía a la evolución del expediente y a los nuevos requisitos ambientales exigidos durante su tramitación, entre ellos la necesidad de someter el proyecto a una evaluación ambiental ordinaria, un proceso más complejo y prolongado que el previsto inicialmente. La Autoridad Portuaria de Las Palmas procedió al archivo del expediente. No obstante, la compañía involucrada precisó que esta decisión no suponía renunciar definitivamente a investigar el cultivo de pulpos si en el futuro cambian las circunstancias regulatorias o tecnológicas. Dos meses después, esa posibilidad ya no es sólo hipotética: la atención se ha trasladado también a Galicia.

Años de protestas

La retirada llegó después de años de movilización por parte de organizaciones ecologistas, entidades de protección animal y numerosos científicos que cuestionaban la viabilidad ética y ambiental del proyecto. Para estos colectivos, supuso un avance significativo en la campaña internacional contra las granjas de pulpos. Además, añaden, allanó el camino hacia la prohibición nacional para construir granjas de pulpos que ya está registrada en el Congreso de los Diputados.

Desde AnimaNaturalis, una de las organizaciones que ha participado activamente en la oposición al proyecto, celebraron la decisión como el resultado de años de movilización ciudadana y de la creciente evidencia científica sobre la complejidad de estos animales. La entidad recuerda que, durante la tramitación, el proyecto fue encontrando nuevos requerimientos administrativos y ambientales, al tiempo que aumentaba el rechazo de investigadores especializados en cefalópodos y bienestar animal.

Un nuevo proyecto avanza en Galicia

El desenlace en Canarias no cierra la puerta a la acuicultura intensiva de pulpos en España: otro proyecto avanza en Galicia. Un grupo pesquero cuenta desde enero de 2025 con una autorización —por diez años renovables— para instalar un criadero experimental de pulpo común (Octopus vulgaris) en la playa de A Borna, en Moaña (Pontevedra). El proyecto, desarrollado en colaboración con el CSIC, tiene como objetivo declarado escalar a producción industrial en un plazo de cinco años.

Organizaciones como AnimaNaturalis y PACMA sostienen que la propia documentación del proyecto reconoce tasas de mortalidad larvaria de entre el 50% y el 80%, además de su cercanía —a menos de un kilómetro— a la Zona de Especial Conservación de la Ensenada de San Simón. PACMA ha anunciado que estudia recurrir la autorización por vía administrativa y judicial. Para estas entidades, esto refleja lo que llevan meses señalando: sin una ley que lo impida, podrían desarrollarse nuevos proyectos de este tipo.

¿Hacia la prohibición total en España?

Aunque el proyecto empresarial ha quedado archivado, las organizaciones que impulsaron la campaña consideran que el objetivo planteado aún está por alcanzarse.

En los últimos meses ha cobrado fuerza en el Congreso de los Diputados una Proposición de Ley que plantea prohibir expresamente la cría intensiva de pulpos en España. La iniciativa pretende modificar la Ley 23/1984 de Cultivos Marinos para impedir la autorización de explotaciones comerciales dedicadas a esta especie, apoyándose en el principio de precaución y en las investigaciones científicas publicadas durante la última década sobre la inteligencia, sensibilidad y comportamiento de los pulpos.

La propuesta, impulsada con el respaldo de la asociación de juristas INTERCIDS y registrada por varios grupos parlamentarios, fue admitida a trámite y deberá continuar ahora su recorrido parlamentario. Para las organizaciones promotoras, el archivo del proyecto de Gran Canaria no elimina la posibilidad de que otras empresas presenten iniciativas similares, por lo que consideran necesario que exista una prohibición legal de ámbito estatal —una posibilidad que, señalan, otro proyecto ya está poniendo de manifiesto sobre el terreno.

Un debate impulsado por la ciencia

La discusión sobre las granjas de pulpos ha cambiado profundamente en los últimos años. Si inicialmente el debate se centraba en su viabilidad económica, hoy buena parte de las objeciones proceden del ámbito científico.

Diversos estudios han demostrado que los pulpos poseen una extraordinaria capacidad de aprendizaje, memoria y resolución de problemas. Son capaces de abrir recipientes, reconocer a personas, utilizar herramientas sencillas y mostrar comportamientos complejos que han convertido a estos cefalópodos en uno de los grupos animales más estudiados por neurobiólogos y etólogos.

A ello se suma que su biología plantea importantes desafíos para la producción intensiva. Los pulpos son animales generalmente solitarios y territoriales, por lo que mantener grandes concentraciones de individuos en un mismo espacio genera interrogantes sobre su bienestar y sobre la posibilidad de reproducir en cautividad unas condiciones compatibles con su comportamiento natural. Estas cuestiones han sido señaladas por numerosos investigadores como uno de los principales retos de cualquier proyecto de acuicultura comercial.

Una tendencia que cruza fronteras

El rechazo a la cría industrial de cefalópodos no se limita a España. El pasado 15 de septiembre, una representante del Senado colombiano presentó ante el Congreso de Colombia un proyecto de ley para prohibir tanto las explotaciones intensivas de cefalópodos —pulpo, calamar y sepia— como la importación de productos procedentes de granjas de este tipo en el extranjero. Colombia no cuenta todavía con granjas comerciales de la especie, por lo que la medida tiene carácter preventivo, y sigue así la estela de Chile, México y los estados de California y Washington, que ya han aprobado restricciones similares. La iniciativa colombiana cuenta con el respaldo técnico de la organización PlataformaALTO y del Aquatic Life Institute.

Un posible precedente internacional

La retirada del proyecto supone el cierre de una iniciativa que durante años fue observada con atención por investigadores, empresas y organizaciones de todo el mundo. De haberse construido, habría sido la primera instalación destinada a producir pulpos a gran escala para consumo humano.

Ahora, la atención se traslada al Congreso español. Si la Proposición de Ley prospera, España se sumaría a Chile, México, Colombia y a los estados de California y Washington en la prohibición expresa de la acuicultura intensiva de pulpos, con una diferencia relevante: sería el primer país que, habiendo tenido un proyecto industrial real en tramitación, opta por prohibirlo por ley. Para las organizaciones impulsoras, ese sería el punto final de un debate que comenzó hace cinco años con un proyecto empresarial y que ha terminado convirtiéndose en una discusión sobre los límites de la producción animal, la conservación marina y el papel que la ciencia debe desempeñar en la elaboración de las políticas públicas. «Esto no es un problema resuelto: mientras no exista una ley, pueden plantearse nuevos proyectos en Galicia o en cualquier otro punto de la costa. Es el momento de establecer una regulación sobre una industria cuestionada a la luz del conocimiento científico actual y de la creciente preocupación social por el bienestar de los animales», aseguran desde INTERCIDS.

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