La promoción, comercializada por GILMAR, reúne cinco viviendas independientes sobre plano, de entre 590 y 650 metros cuadrados, con precios desde 1,59 millones de euros.
El crecimiento residencial de Estepona continúa extendiéndose hacia las zonas situadas al oeste del casco urbano. Una de ellas es Valle Romano, un entorno inicialmente vinculado al golf que durante los últimos años ha ido incorporando apartamentos, viviendas adosadas y villas independientes destinadas tanto a residencia habitual como a segunda vivienda.
En esta área se desarrollará Villas Monte Palatino, una promoción de cinco villas de nueva construcción comercializada por GILMAR. Las viviendas se levantarán sobre plano en la parte más elevada de la urbanización, con superficies construidas de entre 590 y 650 metros cuadrados y parcelas cercanas a los 885 metros cuadrados. Los precios partirán de 1.590.000 euros y la entrega está prevista para finales de 2027.
La ubicación es uno de los elementos que condicionan el proyecto. La cota de las parcelas permite abrir las viviendas hacia el Mediterráneo y hacia el campo de Valle Romano, evitando que el golf actúe únicamente como un equipamiento deportivo y convirtiéndolo también en parte del paisaje cotidiano.
Valle Romano dispone de un campo de 18 hoyos que ocupa unas 60 hectáreas y desarrolla un recorrido de aproximadamente cinco kilómetros. Sus calles y zonas verdes se adaptan a un terreno ondulado, con diferentes puntos desde los que se divisa el mar. El complejo se encuentra, además, a pocos minutos en coche de las playas y del centro urbano de Estepona.
“Valle Romano está evolucionando desde un entorno asociado principalmente al golf hacia una zona residencial cada vez más completa. Su cercanía a Estepona, las vistas y la posibilidad de desarrollar viviendas con parcelas amplias están atrayendo proyectos de distintas tipologías”, explica María Macías, delegada de GILMAR en la Costa del Sol Oriental.
La proximidad al núcleo urbano permite acceder con rapidez a los servicios, comercios, colegios y equipamientos de Estepona, pero manteniendo una menor densidad de edificación. A ello se suma la conexión por carretera con Marbella y Puerto Banús, situados a unos veinte minutos, así como con otros municipios del litoral occidental malagueño y del Campo de Gibraltar.
Estepona ha reforzado durante los últimos años su atractivo más allá del turismo de playa. La recuperación de su casco histórico, caracterizado por sus calles peatonales, fachadas blancas y plazas ajardinadas, convive con la aparición de nuevas áreas residenciales en el entorno del municipio. Esa combinación permite a zonas como Valle Romano ofrecer un modelo distinto al de las urbanizaciones situadas directamente en primera línea de costa.
En Villas Monte Palatino, las viviendas estarán distribuidas en varias plantas y contarán con grandes ventanales, terrazas y espacios interiores diáfanos. El diseño busca aprovechar la luz natural y prolongar las zonas de estar hacia el jardín, la piscina privada y el solárium. Cada propiedad dispondrá también de garaje y de espacios diferenciados para las áreas de descanso y las estancias de uso común.
Uno de los rasgos del proyecto será la posibilidad de modificar determinados elementos durante la construcción. Los futuros propietarios podrán adaptar algunas distribuciones y seleccionar pavimentos, revestimientos, cocinas, baños y otros componentes del equipamiento dentro de la gama de PORCELANOSA.
“El comprador de una vivienda de estas características no busca únicamente superficie o buenas vistas. También quiere participar en la definición de la casa y adaptar los espacios a su forma de vida. La construcción sobre plano permite introducir ese grado de personalización sin perder la coherencia arquitectónica del conjunto”, señala Macías.
La promoción se incorpora así a la transformación residencial de la parte occidental de Estepona, donde la cercanía al mar comienza a combinarse con otros factores como el paisaje, el golf, las parcelas de mayor tamaño y la conexión con el casco urbano. Villas Monte Palatino se dirige al segmento de vivienda de alta gama, aunque su planteamiento refleja también una tendencia más amplia: el desplazamiento de parte de la nueva oferta hacia áreas próximas a la costa, pero alejadas de las zonas de mayor densidad.
